martes, 30 de abril de 2013

¿Alguien quiere trabajar en IBERIA?


Pues sí, este es el título de un artículo aparecido en prensa hace unos días, en el que se reflejaba la sorpresa de la Dirección de IBERIA por las solicitudes para acogerse al ERE pactado en este año 2013 entre la empresa y el colectivo de trabajadores de tierra. ¡Hay muchos más candidatos que plazas disponibles!
¿Cómo es posible que con la que está cayendo en la calle, el número de trabajadores que desea acogerse ya al ERE, sin aguantar algún año más, es tan elevado? Es cierto que hay un porcentaje de prejubilaciones, y que la oferta de la compañía ha mejorado respecto al planteamiento inicial. Pero en mi humilde opinión, hay otro factor con el que IBERIA no contaba: el hartazgo, el cansancio de sus empleados ante como se les está tratando.
Por supuesto que no puedo probar nada, y que todo lo que escribo en este artículo son opiniones. Pero llevo muchos años trabajando en una Compañía aérea, y he conocido de primera mano la evolución del sector. Cuando yo estudiaba, la aviación era el medio de transporte elitista, viajar en avión tenía glamour, un lujo al alcance de relativamente pocos. En aquella época, el alto precio de los billetes, regulada como estaba la industria, se correspondía con unos niveles salariales en general altos, posiblemente incluso demasiado altos para profesiones específicas…pero la realidad es que trabajar en aviación era un plus de prestigio profesional, fuera cual fuera la tarea que se desempeñase.
Europa eliminó la regulación al transporte aéreo en los años noventa, y en estas dos décadas el panorama ha girado 180º, especialmente desde el advenimiento de las compañías low cost, y los atentados de las Torres Gemelas en Nueva York. Ahora viajar en avión es poco menos que un suplicio,  y el que puede elige siempre una alternativa, principalmente el AVE. La competencia en precios de las Compañías Aéreas es feroz, todas intentando igualar, sin conseguirlo, al tigre irlandés…cuyo modelo de negocio para conseguir tarifas bajas debería ser objeto de otro artículo.
En definitiva, el transporte aéreo, al menos en Europa, se ha convertido en una industria de costes bajos y disminuyendo…con salarios inevitablemente bajos. Y la pregunta es, ¿demasiado bajos?
No desearía que se me tachase de opuesto a las tarifas bajas, aunque sí a las que lo son en extremo; han tenido efectos muy beneficiosos en la movilidad intra-europea, y ha permitido a mucha gente acceder a viajar a un coste asequible. Mi tesis es que el trabajo en las compañías aéreas, en todas sus funciones, está ahora mucho peor remunerado que hace veinte años, cuando la realidad es que es mucho más complejo de lo que ha sido nunca. Y repito que hablo con conocimiento de causa. La normativa es mucho más exigente en todas las áreas operativas, y nuestro desempeño está infinitamente más vigilado; las inspecciones son constantes, las sanciones a las que se expone la Compañía y el trabajador son severas, y eso conlleva la necesidad de una formación continua e intensiva, y una atención extrema y constante en el trabajo.
No me estoy quejando; la mayoría de los que trabajamos en este mundillo somos muy vocacionales, desde nosotros los ingenieros a pilotos, técnicos de mantenimiento, controladores, personal de operaciones e incluso, sí, el personal de rampa, a muchísimos de los cuáles les encanta trabajar en aviación. La inmensa mayoría cumplimos con nuestras responsabilidades lo mejor que sabemos y podemos, y acudimos al trabajo con ilusión, y con el gusanillo de nunca saber lo que ocurrirá este día, lo que creo que mejor define a la aviación comercial.
Puede parecer que añoro los viejos tiempos (bueno, sí un poco), pero no se trata de eso. Lo que intento expresar es que llega un momento en que la vocación no puede cubrir la acumulación de presiones; de restricciones financieras y aumento de productividad por parte de la Compañía (trabajar más por menos dinero), y de aumento de responsabilidad por parte de las Autoridades, en muchos casos con implicaciones hasta penales. Basta recordar el proceso al que se sometió a los técnicos de mantenimiento implicados en el accidente de SPANAIR.
Al fin y al cabo, al revés que hace veinte años ahora ya es posible encontrar trabajos fuera de la aviación que no requieren de una formación tan intensa, ni tienen un grado tan elevado de responsabilidad, ofreciendo salarios incluso superiores.  Y por tercera vez en este artículo, repito que hablo por experiencia. ¿Cómo es posible que el salario de un reponedor de supermercado, con todos mis respetos a estas personas, sea más elevado que el de un TMA con veinte años de experiencia y la responsabilidad sobre una aeronave con 150 personas a bordo? Y otro ejemplo del que doy fe: un supervisor de almacén aeronáutico dejó su puesto al recibir una oferta de empleo de una empresa de material ferroviario, para realizar funciones bastante similares, pero también bastante mejor remuneradas.
Porque eso sí, el venir de la aviación todavía da un plus de prestigio. Sé de cierto que se nos presupone conocimientos, exactitud en las tareas realizadas y alta dedicación, y pese a las tremendas dificultades que atraviesa España y lo complicado que es encontrar un nuevo trabajo, las personas que abandonan nuestra industria tienen relativamente más oportunidades de encontrar otra ocupación. ¿Será por esto por lo que tantos empleados quieren abandonar ya IBERIA?
Fdo. Javier Tena

1 comentario:

  1. Te lo explico fácil, los empleados que se han acogido al ERE es gente que lleva muchos años en la empesa y en muchos casos tienen unos sueldos claramente por encima de mercado, muy elevados en muchos casos. Es por ello que les interesa coger el ERE, dado que se van a casa cobrando mucho más de lo que otros trabajadores en activo soñarían cobrar con la misma antigüedad.

    No es un problema de mal trato al trabajador, ni mucho menos, es cuestión de que cada uno haga sus cuentas.

    Los "viejos tiempos" no van a volver y quien no lo quiera asumir tiene un problema grave.

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